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miércoles, 2 de abril de 2014

Choque de Reingreso


Usted y su familia han podido disfrutar de un valioso tiempo como expatriados en una cultura bien diferente a la suya. Sus hijos y usted han logrado adaptarse en gran medida al nuevo lugar y sus condiciones y casi que podrían imaginarse permanecer un tiempo más allí. Sin embargo, su tiempo de contrato allí ha terminado y el momento del regreso a la patria se avecina. Nuevos retos, temores y dudas le asaltan. El ciclo está por terminar.

De seguro están emocionados con el regreso a lo que tanto extrañaron: su patria. A primera vista este proceso de reingreso a la patria no suena complicado ni problemático, sin embargo, tanto adultos como menores suelen tener un tiempo complejo adaptándose de vuelta a la patria. Para los menores puede incluso ser duro dejar ese país al que ya se adaptaron, en el cual formaron amistades, para tener que regresar a un país que ya casi no recuerdan.

El estrés que genera el reingreso muchas veces se debe a factores similares a los que se vivieron al salir de la patria para ir a vivir al exterior, al comienzo de la experiencia como expatriado: el dolor de tener que dejar (otra vez) un mundo al que han llegado a acostumbrarse y amar, la incomodidad de tener que hacer otra vez un cambio y adaptación cultural (así sea en la propia patria) y el temor y la expectativa sobre si se lograra volver a conectar a la patria, sabiendo que tanto nosotros como quienes se quedaron allá, han cambiado.

Sin embargo hay algunos puntos a considerar al reingreso que no siempre son obvios, pero que generan estrés tanto en los que regresan de la experiencia exterior como en los que han permanecido en la patria y ahora se alegran con el regreso, y tiene que ver con las expectativas que cada uno tiene del otro, las cuales suelen ser diferentes y a veces falsas. Esto especialmente afecta a nuestros hijos. Para entender lo que sucede es importante explicar a través del siguiente paso lo que sucede con un expatriado y con un menor criado entre culturas (TCK).

Espejo
Se ve igual y piensa igual
Extranjero
Se ve diferente y piensa diferente
Adoptado
Se ve diferente, pero piensa igual
Inmigrante Secreto
Se ve igual, pero piensa diferente

 
Aquí vemos cuatro tipos de situaciones por las que puede pasar un menor o una persona que ha estado en una experiencia de expatriado: El espejo es la situación que se vive en la patria en la que nacimos y crecimos, dentro de nuestra misma “raza”, antes de salir a una experiencia como expatriados. Los conflictos son mínimos, pues sabemos qué hacer y cómo comportarnos dentro de  la cultura y además nadie nos ve ni nos percibe diferentes. Si dentro de esa cultura conocemos a un extranjero que se ha criado con nosotros, el será percibido como un adoptado. Aunque piensa igual, maneja el idioma y sabe cómo comportarse en dicha cultura, no se ve, ni es percibido como parte de la misma cultura. Ahora, cuando emprendemos nuestro viaje a otro país, especialmente a una cultura muy diferente a la nuestra, y vivimos allá por un tiempo como expatriado, seremos percibidos por los locales como el extranjero, pues nos vemos completamente diferentes a ellos y además pensamos diferente. Dependiendo del lugar, esto generara simpatía en los locales y nos querrán ayudar en todo, o generara curiosidad y trataran de observarnos y copiarnos todo el tiempo, o generara rechazo y entonces buscaran aprovecharse de nosotros o lastimarnos. En la medida en que aprendemos el idioma se lograra una mejor comunicación y comprensión de la cultura, pero nunca llegaremos a ser como los locales. Estos tres tipos son bien claros y permiten que los manejemos de una manera más fácil, pues sabemos exactamente en qué condiciones nos encontramos en cada cultura. Lo difícil es cuando hemos crecido o vivido mucho tiempo en una cultura diferente a la nuestra y después regresamos a nuestra patria de origen. Allí es que encontramos al inmigrante secreto. Este personaje se ve igual a los de la cultura local, hasta maneja el idioma, pero por alguna extraña razón no sabe comportarse como debe ser, ni es comprendido por los demás. La reacción de las personas que no conocen como manejar estas situaciones es finalmente de rechazo. El pensamiento es: “Pero si él/ella es de acá… ¡debería saber cómo funciona todo acá!”

Tanto el expatriado como las personas en su patria deben prepararse para esta situación y eliminar las falsas expectativas que se generan. Es importante para ambos entender que durante el tiempo que estuvieron separados, cada cultura siguió formando a cada uno de manera diferente, y que al reencuentro las cosas no serán igual, sino diferentes; no por ello malas, solo diferentes. Para esto deben prepararse todos: las familias, la empresa, los amigos, el colegio.

Otro punto que genera estrés son los falsos temores que surgen no solo de las falsas expectativas, sino también de haber vivido mucho tiempo en el exterior. Uno de esos temores es el hecho de que si nos gusta vivir en esa nueva patria, sintamos que estamos siéndole infieles a nuestra patria original. O si me identifico más con el país donde vivo que el país de mis padres, ¿será que perderé mi identidad real? Todos estos temores son normales y generan muchas veces dificultades para dormir, ansiedad, irritabilidad, dolor y tristeza por el lugar que dejamos, depresión y más.

Para evitar morir en el intento del reingreso, cada persona tiene reacciones comunes diferentes ante el estrés de reingreso, para evitar ser vistos como diferentes y ser aceptados rápidamente en la cultura: algunos se convierten en camaleones, mostrando que son como los demás y evitando a toda costa hablar de sus experiencias en el exterior. Básicamente pueden negar completamente una parte de sí mismos con tal de no ser rechazados. Otros se ponen de mal genio, se vuelven impacientes y juzgan constantemente, especialmente a la propia cultura. Otros simplemente se retraen, buscan permanecer solos y no participan en actividades. Y otros más se vuelcan de lleno a sus hobbies y dones, sin que nadie se dé cuenta que todos esos éxitos y felicitaciones que reciben son una manera de manejar el estrés de ser diferente dentro de su propia cultura.

¿Cómo podemos ayudarnos en este proceso de reingreso?
  • Entienda que sus reacciones son normales y que no tiene que avergonzarse por ellas; pero no las convierta en excusa.
  • Hable con otros (especialmente otros que han vivido la misma experiencia) y comparta sus sentimientos y emociones con respecto a lo que está viviendo al transicional.
  • Haga un esfuerzo por entender y comprender lo que han vivido los demás mientras usted estuvo ausente.
  • Tenga mentores que puedan ayudarle en el proceso de reingreso.
  • Dese la posibilidad de visitar pronto y de nuevo el país en donde tuvo su experiencia como expatriado.
  • Padres: no olviden que ustedes son clave para ayudarle a sus hijos en que ellos puedan “sobrevivir” el proceso de reingreso. Ellos les van a necesitar más que nunca durante este proceso, especialmente su comprensión, paciencia y amor.
¿Cómo pueden las organizaciones ayudar durante todo el proceso?
  • Asegúrese de no solo enviar a las personas a otro lugar, sino también de que estos cuenten con apoyo y capacitaciones para el reingreso al país de origen.
  • Tenga un programa de capacitación y preparación para el inicio de la experiencia, que no solo sea ofrecido en el lugar de origen, sino también en el lugar de destino.
  • Tenga un equipo de entrada o un mentor designado para recibir a quienes llegan nuevos.
  • Tenga lista una carpeta con material necesario para la adaptación cultural y el poder moverse fácilmente en el sitio. Incluya todas las informaciones relevantes en cuanto a vivienda, colegio, etc.
  • Tenga una política flexible de salida. En vez de “obligar” al empleado a permanecer 3 años en un lugar, dele la posibilidad de decidir si quiere salir antes o permanecer más tiempo, y ofrézcales la oportunidad de viajar de vez en cuando a su patria.
  • Si la familia está separada, organice regularmente opciones de reencontrarse en las vacaciones.
  • Apoye y patrocine el trabajo de las comunidades de expatriados para ofrecer más opciones de integración y apoyo.
  • Ayude a sus empleados y sus familias a prepararse para el reingreso. Ofrezca seminarios y coaching antes, durante y después del regreso a la patria.

lunes, 17 de marzo de 2014

Choque Cultural y Adaptación


¡Ya el viaje y su aventura empezaron! Usted y su familia están en el aeropuerto o en el avión o acaban de llegar a su nuevo destino y se preguntan qué pasará ahora. ¿Será que alguien nos recogerá en el aeropuerto y nos ayudaran a ubicarnos? ¿O nos tocará a nosotros solos? ¿Quién nos va a explicar todo si no sabemos el idioma, ni cómo movernos allá? ¿Cómo será el lugar donde viviremos? ¿Y nuestros vecinos? ¿Y el colegio para nuestros hijos? … Cientos de preguntas que requieren de respuesta.

Aunque ustedes están emocionados, habrá muchas preguntas que tendrán durante el viaje y a la llegada al destino. Pero no se preocupen; si su empresa o institución ha organizado bien las cosas para usted, ellos tendrán un grupo de apoyo y coaching listo para ayudarle en el proceso de integración a la nueva cultura. Posiblemente alguien les recogerá en el aeropuerto y les llevara a su vivienda definitiva o a una temporal, desde la cual ustedes, en compañía de alguien del grupo de apoyo, podrán explorar las opciones de vivienda y así escoger más a su gusto. Muchas instituciones cuentan ya con un equipo entrenado de locales y extranjeros que están dispuestos a ayudarle, con documentos escritos que le ayudaran a ubicarse y moverse alrededor, etc. Y si le empresa es realmente seria, ya les habrá dado la mayoría de la información, junto con toda la información cultural, al momento en que se realizó la capacitación de preparación intercultural.

Para evitar desesperarnos es importante entender que es posible integrarse a la nueva cultura. Tomará un tiempo, pero es posible, y si usted está debidamente preparado, también se hará más fácil y sencillo, y hasta lo disfrutará enormemente.  

Las transiciones siempre involucran pérdidas, pero también ganancias. Así que es importante mantener una actitud positiva durante este proceso, para así poderle sacar el máximo a la experiencia. En esto es importante mantener también una actitud abierta y hablar sobre nuestros sentimientos con la familia y los amigos, aceptar estos sentimientos como parte normal del proceso y apoyarse mutuamente.

Al llegar al nuevo sitio inicia el proceso de ubicarnos. Durante este proceso se hace muy importante atender las necesidades personales, de la pareja y de los menores para cada una de las áreas de vida. Es importante tener un buen sitio para vivir, un ambiente de trabajo agradable y apoyador, un buen lugar de estudio para los hijos y una comunidad de expatriados que sea acogedora y de soporte. Con respecto a vivienda, trabajo y estudio, casi siempre las empresas cuentan con arreglos especiales que permiten que el expatriado no tenga que pasar por todo el estrés de organizar esto solo. Además, casi siempre, la condición de vida del expatriado será superior a la condición de vida en su lugar de origen, además de que son vistos como privilegiados por la cultura a la que llegan. Muchas cosas (seguros, estudios, sueldos, arriendos, visas de trabajo, etc.) ya están cubiertas y organizadas por la empresa, de manera que no tendremos que preocuparnos por ello. Solo nos queda preocuparnos por el mercado y la organización de nuevo hogar, y aun para ello las empresas cuentan con arreglos (chofer, tarjetas de taxi, guías, traductores, etc.) que facilitan mucho la vida del expatriado.

Un punto crítico, especialmente para familias, es la escogencia de un lugar de estudio para los hijos. La realidad es, que en la mayoría de los casos no encontraremos un colegio igual al colegio del cual venían, o incluso, uno en donde se enseñe en el idioma de nuestro país. ¿Qué hacer entonces? Si se trata de menores mayores, los cuales ingresan a la universidad, suele ser más sencillo y es algo que se puede ir coordinando desde el país de origen. Normalmente en estos casos lo primero que tendrán que hacer, es tomar un curso del idioma, si no lo manejan ya. Cuando se trata de menores en edad preescolar o escolar las cosas son diferentes. Hay que explorar el lugar con antelación para ver qué tipo de colegios se tendrán a disposición, si estos incluyen el preescolar o no, si los costos son cubiertos por la empresa, si el programa corresponde a lo que nuestros hijos requieren para cuando regresen a la patria, etc. Es importante también entender que la forma de educar en cada país es diferente. Mientras que por ejemplo en Alemania la educación se centra en ser más autónoma, en donde el profesor solamente actúa como un mediador en el descubrimiento del conocimiento, en culturas como la China el profesor es la fuente principal del conocimiento y los alumnos no son autónomos en su aprendizaje. Ellos esperan que el profesor les facilite toda la información y la aceptan como verdadera, sin cuestionar. Ningún chico alemán haría eso… allá se cuestiona, se duda y se discute, hasta que la respuesta convenza. En otras culturas la memorización y los exámenes son importantes, mientras que para otros la lógica y los procesos tienen prioridad sobre los resultados. Es por eso que antes de enrolar a los hijos en cualquier colegio es importante conocer su filosofía y forma de trabajo. Recordemos también que los colegios no solo enseñan materias, enseñan también la cultura. Así que, si en el lugar al que voy no hay un colegio que corresponda a mi cultura de origen, deberé preguntarme hasta qué punto estoy dispuesto a que mis hijos aprendan otra cultura.

Aquí solo puedo mencionar algunas inquietudes al respecto, por lo cual es importante que se informe bien al respecto antes de viajar. Tenga en cuenta que según el país y la ciudad a la que va, existen diversos tipos de educación escolar que puede considerar (para información sobre los pros y contras de cada uno de estos tipos, le ruego investigar más por su propia cuenta):
  • Colegio en casa (homeschooling – no en todos los países es aceptado o legal. ¡En Alemania por ejemplo es ilegal!) o por correspondencia. Los padres son los profesores de los hijos y se basan en un currículo preconcebido.
  • Colegio satélite. El alumno toma un currículo formal desde la casa, dictado por profesores capacitados (frecuentemente en línea) y asiste a exámenes y otras actividades en una sede.
  • Colegios locales nacionales. Son generalmente en el idioma y con el currículo del país en el que se está.
  • Colegios locales internacionales. Suelen tener como idioma principal el inglés o el idioma del país al cual representan. Ofrecen diferentes tipos de grados que son aceptados internacionalmente.
  • Internados en el exterior. Pueden ser la solución cuando en el lugar de trabajo de los padres no existe un colegio, pero implica la separación temporal de la familia.
  • Colegios preuniversitarios o internados en el país de origen. Implica una separación más fuerte y lejana de la familia.

Cualquiera de estas opciones puede ser buena para nuestros hijos, pero se requiere de un estudio detallado y de conocer bien a nuestros hijos para encontrar el lugar adecuado para ellos. Un punto importante es el de estar abiertos a que nuestros hijos no sean completamente “nativos” a nuestra cultura. Ellos van a crecer entre culturas y llegaran a convertirse en lo que llamamos menores globales o TCK. Esto tiene sus propios retos, pero a la vez les abrirá más oportunidades de trabajo en el futuro.

Sean cual sean los retos de la llegada a su destino, lo más importante es que usted aproveche el tiempo en su destino y disfrute del viaje. Haga de su experiencia en el exterior lo mejor que pueda y aproveche todas las oportunidades que allá se le presentan. Aquí unas sugerencias para aprovechar al máximo el tiempo como expatriado junto con su familia:
  1. Establezca tiempos especiales de familia (y para la familia) y desarrolle algunas tradiciones familiares. Hagan cosas juntos como familia y creen tradiciones más acordes al lugar donde viven ahora. Si usted solía tener nieve en su patria y ahora no, posiblemente sus tradiciones de navidad tendrán que cambiar también. Involucre a toda su familia en la creación de nuevas tradiciones familiares.
  2. Cree vínculos fuertes con la comunidad. Involúcrense en las actividades y con la comunidad de expatriados, pero también con la comunidad local. Formen relaciones y amistades que puedan permanecer aun después de haber regresado a la patria.
  3. Cree fuertes vínculos con sus parientes. Especialmente para los hijos es importante que no se pierda el contacto con abuelos, tíos, primos y otros integrantes de la familia. Utilicen herramientas como Skype y Facebook para charlar y compartir fotos e informaciones. Programen días para charlar por Skype y compartir las experiencias que están viviendo.
  4. Cree fuertes vínculos con sus amistades. Igual que con los parientes, no queremos perder las amistades que hemos logrado por muchos años. Por ello es importante permanecer en contacto regularmente con ellos y compartir las experiencias que están viviendo.
  5. Cada vez que tiene su tiempo de viaje pago, regrese siempre a la misma “patria”. Todos necesitamos identificarnos con al menos un sitio al que podamos considerar nuestra “patria”. Use otras ocasiones para conocer el país en el que se encuentra o viajar a otros países diferentes a la “patria”.
  6. Cuando viaje a su “patria” o en otros contextos, aproveche para pasear por los países intermedios. No se quede únicamente entre el país de origen y el país de destino. Aproveche las oportunidades y conozca todo lo que pueda en el camino.
  7. Explore e involúcrese con los alrededores. No explore solo los alrededores de su nueva casa o ciudad, también de todo el país donde se encuentra. Aproveche para aprender el idioma o alguna habilidad especial del sitio al que va.
  8. Adquiera objetos especiales del país al que va. Piense en que estos le servirán, una vez de regreso en su “patria” a recordar momentos especiales vividos durante su época de expatriado.

En general, ¡disfrute su vida como nómada global y saque el mejor provecho de ella!

martes, 4 de marzo de 2014

Traslado y Reubicación Intercultural


¡La decisión ha sido tomada! Usted y su familia han analizado los pros y contras, y han aceptado el reto de vivir en otro país.  Ahora comienza el proceso de empacar, despedirse y enfocarse en el viaje y el país al que vamos.

Obviamente este proceso es doloroso también, pero debemos despedirnos de manera sana, para hacer una buena transición. Tanto nosotros como nuestro amigos podrán entran en una etapa de negación, en la cual nos alejamos para evitar el dolor, o hacemos como si nada pasara. Esto no es sano. Es importante desarrollar una buena plataforma que permita una despedida sana, en la cual no se pierdan las relaciones que hemos tenido por años y se cierre bien este ciclo. Esto se logra a través de un proceso de cuatro partes:
  1. Reconciliación: A veces pensamos que al irnos ya no tendremos que lidiar con algunas relaciones inconclusas o heridas del pasado. Eso no es cierto, y el estrés del otro país fácilmente traerla a relucir las mismas situaciones con otros. Es por eso que es importante salir del país sanando nuestro pasado y relaciones. Es importante cerrar los ciclos de manera que nos reconciliemos con nuestro pasado y podamos enfocarnos del todo en el futuro. Al viajar como expatriado a otro lugar es como si empezáramos completamente de nuevo, de cero en un nuevo sitio. Incluso si es solo por 2 años. Tome tiempo para perdonar a personas, circunstancias, decisiones, lugares, usted mismo, y para pedir perdón a quienes usted lastimo. Recuerde: en esta vida nuestros caminos siempre podrán volver a encontrarse; y siempre será en circunstancias diferentes. Nunca sabemos cuándo necesitaremos de aquella persona a la que lastimamos o la que nos lastimo. Por eso una actitud de reconciliación nos podrá ayudar mucho en la transición.
  2. Afirmación: Despídase diciéndole a los demás cuanto los aprecia y cuanto han significado ellos para usted. Dígale a sus amigos cuanto a significado su amistad para ellos y defina con ellos de qué manera seguirán en contacto. Dele un detallito a sus vecinos y conocidos menos cercanos, demostrándoles cuanto significaron ellos para usted y su familia. Pase unos momentos con sus familiares que se quedan y asegure la relación. Defina con ellos como permanecerán en contacto. Recuerde que si viaja con hijos, este proceso es todavía más importante para ellos, especialmente cuando se trata de dejar a sus mejores amigos. Ayude a sus hijos a entender que podrán seguir en contacto y que harán nuevas amistades a donde van. ¡Pronto tendrán amigos en todo el mundo!
  3. Despedidas: Dígale adiós a personas, lugares, mascotas y posesiones de manera apropiada. Organice visitas o reuniones de despedida para decir adiós a las personas que importan en su vida y que deja atrás. Vaya a los lugares que va a extrañar y despídase a su manera de ellos. Involucre especialmente a sus hijos en estos procesos. Uno de los puntos tristes de viajar es que muchas veces no podemos llevar todo lo que queremos. Así, mascotas y objetos se quedan atrás. Por eso es importante también despedirnos de ellos. Organice una manera de despedirse de su mascota y de sus objetos importantes. Recuerde sobre todo que sus hijos requieren mucho más de este proceso que usted como adulto. Yo lo viví con mi hija menor. En el proceso de venirnos a vivir a China, mi esposa y yo hicimos todo lo posible para preparar a nuestras hijas para la transición. Todo iba bien hasta el momento en que tuvimos que entregar nuestra casa y vender lo que teníamos. El día en que vinieron a llevarse la cama de nuestra hija menor nos dimos cuenta que algo nos había faltado. Ella veía con cara de confusión y dolor como se llevaban su cama y nos preguntaba por qué estas personas se llevaban su cama. Literalmente sentimos su dolor, pero ya era muy tarde para prepararla. Al llegar a China tuvimos varios inconvenientes con la adaptación de ella y nos tomó un buen tiempo y una nueva cama “de ella” para que ella se lograra adaptar y superar el cambio; no así con nuestra hija mayor, a quien habíamos preparado muy bien en cuanto a la perdida de sus objetos.
  4. Enfoque en el Destino: Durante todo este proceso no deje de estar enfocado en el destino al que va. Siga haciéndose las preguntas claves y prácticas sobre el lugar al que van: ¿vamos a tener agua corriente y calefacción? ¿Se usan 110 o 220 voltios? ¿Puedo conducir con mi pase o tendré que sacar un permiso especial? Averigüe si la agencia que lo envía también le recogerá en el aeropuerto, y si tiene que hacer un trasbordo. Piense en todos los detalles que pueden ser importantes durante su viaje y para su estadía allá. Hágalo con tiempo para que pueda coordinar todo lo que requiera para que su llegada sea lo menos conflictiva posible.

Recuerde que durante esta etapa es muy importante mantener una buena estabilidad emocional. Y como cada persona reacciona diferente ante las perdidas, permita a cada uno hacer luto a su manera por cada una de sus pérdidas. Asegúrese que tenga personas que le ayuden y animen durante este proceso. Pero no se enfoque del todo en sus pérdidas, permítase ser ver lo positivo del futuro y haga planes sobre ello. Recuerde también planear lo que harán durante el viaje, especialmente si se trata de un viaje largo y con menores. Piense en las actividades para sus hijos y para usted durante el vuelo.

Al llegar a su destino usted querrá estar bien preparado también. Coordine con antelación si tiene que hacer trasbordos o debe continuar su viaje por otros medios (tren, bus, etc.). Asegúrese de tener personas locales (pueden ser otros expatriados allá) que le sirvan de mentores o coaches. Conózcalos y comuníquese con ellos desde antes de viajar y aproveche el contacto para aclarar todas las dudas sobre el destino, la recogida de ustedes, el lugar donde vivirán, el colegio de los niños, etc. Ellos no solo le podrán colaborar en como ubicarse, sino que podrán enviarle fotos del lugar para ayudarle a prepararse emocionalmente e información importante que le sirva para coordinar su viaje. Durante su estadía los mentores le ayudaran a adaptarse al sitio y a encontrar lo que necesita, especialmente si no maneja todavía el idioma del lugar. Asegúrese por eso de conocerlos con anticipación y si puede de escoger a aquellos mentores con quienes se entienda mejor. La relación con sus mentores se puede convertir en una relación de amistad de por vida. Obviamente siempre habrá preguntas en cuanto a saber en quién podemos confiar y en quién no. Es por eso importante iniciar el contacto con mucha antelación e ir formando una relación paulatina con ellos. Así usted tendrá más seguridad sobre quiénes son y también más tranquilidad y apoyo al llegar. El ideal es si su empresa ya cuenta con este tipo de apoyo y contactos.

Una vez en el país de destino inicia una etapa de organización previa a lo que llamamos la etapa de re-involucramiento. Durante esta etapa es cuando usted buscara atender las necesidades educativas de sus hijos y ubicarse en el lugar de destino. Si usted previamente reviso las posibilidades educativas, este proceso será sencillo. Pero si no, aquí comenzaran verdaderos retos, ya que los colegios en el exterior no siempre se adaptan o corresponden a lo que estamos acostumbrados de “casa”. Es importante por lo tanto conocer las diferencias y prepararse bien para escoger el colegio (si se puede) que mejor sirva para nuestros hijos. Así mismo deberá en esta etapa coordinar todos los papeles finales para su estadía: visas, arriendos, contratos, etc.

Recuerde que aunque todo esto suena bastante agotador, la experiencia es muy enriquecedora y el estrés solo será temporal. Una vez ubicado y adaptado usted y su familia de seguro disfrutaran cada momento en el destino que escogieron.

lunes, 20 de enero de 2014

Coaching Intercultural – Potenciando Internacionalmente


Nos encontramos hoy en día en una época de alta movilidad. Todo se desarrolla más rápido de lo que lo hacía hace solo 10 años atrás. La tecnología nos ha llevado a avanzar más rápido y a acercarnos más de hace unos años. La comunicación ha cambiado, así como la forma de aprender, viajar, vivir, trabajar y de hacer negocios. Debido a la mejora de la comunicación, el mundo y las diferentes culturas se han ido acercando más. Hoy en día ya no se habla de la nacionalización, sino de la globalización. Queremos integrarnos más con otras culturas, entenderlas, cooperar, negociar con ellas. Pero, ¿cómo lograr ello de manera efectiva, a pesar de las diferencias de idioma, de ver la vida, de comunicarse?

Aunque ese asunto no es algo nuevo, pues ya desde hace siglos existen personas que han tenido una alta movilidad internacional, las estadísticas demuestran que la tendencia va en aumento y que se está convirtiendo en una de las herramientas más importantes de la empresa hacia el futuro. Inicialmente la movilidad global era asunto de militares, misioneros y diplomáticos, que debido a sus diversas misiones se radicaban temporalmente en un país diferente a la de su pasaporte; hoy en día son principalmente empresarios y sus familias los que se trasladan de un país a otro para trabajar y desarrollar proyectos empresariales, en los cuales su experiencia es clave. A través de los TLC y la globalización las empresas buscan abrir nuevos mercados internacionalmente para los cuales se requieren expertos de confianza. Estos suelen ser extranjeros, ya que los locales no manejan el tema según lo esperado y muchas veces las barreras del idioma hacen difícil lograr los objetivos esperados y una comunicación efectiva.

Y precisamente con el aumento de estos ciudadanos globales, a quienes hoy en día se conoce como expatriados, aumenta también la necesidad de apoyo y asesoría en estos procesos. Para ello existe, entre otros, el Coaching Intercultural o Global. Básicamente se trata de apoyar con procesos de Coaching a los expatriados y sus empresas en y a través de las diversas culturas, teniendo en cuenta los retos específicos de cada cultura, sus diferencias de percepción y comunicación, y sus diferentes expectativas y valores. El objetivo final es lograr que el expatriado pueda dar su máximo potencial en una cultura para el ajena y a pesar de ello.

Sin embargo, esto es un asunto que no cualquier Coach puede asumir. Para desarrollar procesos de Coaching Intercultural se requieren Coaches Interculturales, Coaches con experiencia de vida internacional, idealmente TCKs. Deben tener una alta comprensión de las diferentes culturas, de sus diferencias culturales y de percepción, pensamiento y comunicación. No basta con que hayan visitado otros países, es necesario que hayan vivido en una cultura muy diferente a la propia.

El Coaching Intercultural abarca procesos de integración y comprensión cultural, de transición cultural, de superación del choque cultural y del choque de reingreso, de trabajo con menores y adultos globales (TCK/ATCK), de la afectación de la familia y el desempeño personal e institucional, de la famosa “burbuja” del expatriado. Muchos de los retos que se presentan para el ejecutivo, su familia y su empresa, tienen que ver con temas como: la escogencia del colegio apropiado para los hijos, la vivienda para la familia, las finanzas y nivel de vida con el que contaran, la seguridad de la familia, etc. Durante cada uno de estos retos, el coach y la empresa deben ser un apoyo para el expatriado si se espera que este desee permanecer a largo plazo en el país de trabajo.

El Coaching Intercultural ayuda al facilitar los procesos de salida, transición, llegada y adaptación cultural tanto para el ejecutivo, como para su familia. Hacerle la vida y estos procesos fáciles al expatriado y su familia, ayuda a que las empresas gasten menos, ya que cada traslado está sujeto a altos costos. Mientras más tiempo se logre la permanencia del expatriado, menos costos tiene la empresa. Normalmente los expatriados gozan de un nivel de vida más alto al de su lugar de origen, de una educación escolar más alta, de una experiencia intercultural valiosísima para el futuro laboral de ellos mismos y de sus familias.

Personalmente, y como expatriado y coach que soy también, recomiendo esta experiencia a muchos. Sin embargo, es muy importante que antes de embarcarse en una aventura como expatriado se tenga en cuenta la siguiente (tanto personalmente, como para la familia y de parte de la empresa):
  1. Es importante ofrecer una pre-orientación en el país de origen, en la cual se den a conocer las diferencias culturales, los beneficios y los retos a los cuales se enfrentaran los expatriados y sus familias; 
  2. Asegúrese de que su empresa provea de un acompañamiento personal durante el traslado y la reubicación en el nuevo país; 
  3. La empresa debe proveer de apoyo emocional y comprensión durante los procesos del choque cultural, bien sea a través de Coaching o Mentoreo;
  4. Así mismo, debe proveer de apoyo y preparación para el regreso y el reingreso al país de procedencia, ya que existe el choche cultural de reingreso, el cual debe contar con apoyo para ser superado.

Si usted tiene en cuenta estos importantes pasos, seguramente tendrá una experiencia placentera y enriquecedora, que abrirá su mente y le hará crecer personalmente. Le animo a embarcarse en esta aventura y con gusto estaré a su disposición para aclarar dudas y animarle con su proceso.